
"Me han mirado los ojos de un niño
y he sabido de pronto qué es todo..."
Hace años leí un poema que empezaba y terminaba asi, y que era precioso (no recuerdo su autor), pero entonces no alcancé a comprender todo su significado.
Unos años después, creo que entiendo perfectamente la esencia de aquel poema,
cada vez que mi hijo David me mira con sus ojos de asombro;
cada vez que sus ojos redondos (trazados con el compás perfecto de la mano de Dios) me sonríen;
cada vez que me agarra con su mano suave y cálida, y mira hacia arriba;
cada vez que llego a casa y sale a recibirme, y el blanco de sus ojos me ilumina el alma;
cuando llora y se abraza a su madre, y no existe nada más tierno en el mundo;
cuando habla, cuando calla, cuando duerme, cuando ríe, cuando todo está oscuro y sólo brillan sus ojos.
"Ya no sé si vivo, más sé qué es la vida,
y es que me han mirado los ojos de un niño".
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-Para todos los niños de la "generación Jaloque".